Como agrandar los pies de gato

Los pies de gato no son por naturaleza el calzado más cómodo que podamos imaginar: algunas veces puede pasar que esta excesiva rigidez y dureza de las zapatillas nos lleve a estudiar todas las soluciones posibles para hacer que sean un “poquito” más tolerables.

 

 

A pesar de toda la literatura más “científica” que podamos encontrar en el internet acerca del tema, parece no haber una solución probada, segura e insuperable para poder hacer más cómodos estos pies de gato que tanto nos crean problemas. Pero si podemos darte algunos consejos que los escaladores históricos han transmitido de generación en generación, y alguna guía a la hora de comprar, para intentar mejorar tu calzado.

 

 

Antes que nada, si ya has tenido alguna experiencia con los pies de gato dolorosos (suponiendo que hayas comprado la talla correcta), tal vez sintéticos, te podemos recomendar que intentes decidirte por los pies de gato en cuero. Esto por el doble motivo de que el pie de gato en piel es de por sí más blando que la microfibra y, además de esto, tiende a ceder en el tiempo y adaptarse extraordinariamente bien a la forma de tu pie.

 

 

Otro factor a considerar es el de la estructura del gato: con frecuencia los pies de gato de estructura suave son recomendados para los escaladores de búlder o expertos que ya tengan una musculatura y sensibilidad bien desarrollada del pie, pero podrías orientarte hacia un mix entre una estructura media y zapatillas cómodas. Otros factores que pueden hacer más placentero llevar los pies de gato puestos puede ser una punta con un volumen mayor, una suela simétrica y ancha.

 

 

Si eres una chica y no encuentras entre los modelos de mujeres nada que se adapte a tu caso, puedes probar sin duda los modelos de hombre o unisex, o también los modelos de niño (si tienes un pie pequeño) que son pensados para escaladores en fase de crecimiento y que no deben tener puntos de presión en los pies.

 

 

Pero supongamos que tus pies de gato ya estén en tu mochila, y que solo estén esperando a ser usados. Como decíamos, no hay evidencia científica sobre como agrandarlos: si compraste un modelo que sabes que tarde o temprano cederán (en material de piel), puedes intentar utilizarlos con medias finas esperando que el milagro se cumpla solo. Algunos piden a amigos voluntarios con el pie bien o mal ya acostumbrado al dolor, para hacerles usar los suyos algunos minutos mientras escala: esta no es la mejor de las soluciones, visto que los pies de gato deberían estirarse siguiendo la forma de tu pie.

 

 

Aunque comúnmente se trate de conservar los pies de gato nuevos para los mejores pegues en roca y los viejos para el gimnasio, puedes intentar utilizar los nuevos para una sesión de búlder en rocódromo: saltar repetitivamente sobre las colchonetas te ayudará a ganar poco a poco más comodidad, suavidad y a acelerar el tiempo en el que inevitablemente cederán un poco.

 

 

Caminar por la casa o ducharse con los pies de gato puestos, o calentarlos en modos cada vez más creativos, son ideas que encuentras en el internet y que te aconsejamos que evites, esto porque dañan definitivamente los mecanismos de tensión, porque son inútiles y además  peligrosos y pueden crear daños irreversibles.